En los pliegues de una leyenda antigua, un caballero llamado Jorge desafió al dragón que asolaba un reino, logrando herir a la bestia justo antes de que devorara a la princesa.
De la sangre derramada por la criatura brotó milagrosamente un rosal de
flores encendidas, y el guerrero, en un gesto de nobleza, arrancó la rosa más
perfecta para obsequiársela a la joven como símbolo de victoria y afecto.
Tras su victoria frente al dragón, la verdadera leyenda de Jorge no terminó
en el campo de batalla, sino en su inquebrantable integridad. Se dice que este
valiente soldado romano, al ser presionado para que renunciara a sus creencias
y rindiera culto a dioses ajenos a su fe en Dios, prefirió entregar su propia
vida antes que traicionar su verdad interior.
Fue ese sacrificio final, más allá de la lanza y la armadura, lo que llevó
a la Iglesia a elevarlo a los altares; su santidad no nació solo de la fuerza
con la que derrotó al monstruo, sino de la entereza con la que enfrentó su
propio destino, convirtiéndose en el símbolo eterno del caballero que protege a
los vulnerables y permanece firme ante la adversidad.
Con el paso de los siglos, ese regalo se convirtió en una tradición que hoy
se abraza con la cultura, pues al coincidir con el adiós de grandes maestros de
la escritura como Cervantes y Shakespeare, el libro se unió a la flor.
Así, cada 23 de abril, el mundo se llena de pétalos y páginas,
recordándonos que la belleza de un sentimiento y la fuerza de una historia son
las mejores herramientas para vencer cualquier oscuridad.
Aprovechando este día, si te hace falta, puedes pedirle a San Jorge que te
ayude a librarte de los obstáculos que no te están dejando avanzar o alcanzar tus
metas.
Dice el horóscopo que aumenta, hasta el viernes, la
probabilidad de ocurrencia de sucesos importantes. Que Venus termina su
recorrido por el signo de Tauro y que las actividades cotidianas luego del
mediodía pedirán de nosotros que nos mantengamos activos, siempre dispuestos a
disfrutar de cada momento grato que nos regala la vida. Que aproveches para ponerte un toque dorado o naranja,
prefieras el incienso de mandarina y la música que te hace bailar de alegría.
Es noche de Cuarto Creciente (no apta para rituales), fase que se hace
exacta en España en la madrugada del viernes.
Se siguen viendo Luna y Júpiter uno al lado del otro (no tan cerquita)

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