En ningún momento quiero desmerecer a Barbault; me alegra muchísimo que sea viral y que haya interpretado lo que se está viendo en los horóscopos con el grado 4 como el cierre de una etapa y el comienzo de una mejor.
En el taller de principios de año ya hablábamos de la conjunción Saturno-Neptuno, recordando que en noviembre de 1989, tras darse esa alineación, ocurrió la caída del muro de Berlín, y en 2019, al analizar el 2020, anticipamos la pandemia (y eso quedó por escrito). Además vimos en diciembre una estrella de David, es decir la cadena completa de sextiles.
Sin embargo, pienso no es sólo ese anuncio grado 4 el que nos habla de la posibilidad de un gran cambio, sino la conjugación de los diferentes aspectos que vemos en los horóscopos desde que empezó este año:
- El paso de Júpiter de Cáncer a Leo.
- La entrada definitiva de Urano en Géminis.
- La conjunción Saturno-Neptuno, que es la última conjunción de planetas grandes hasta el 2031.
Más allá de que los sextiles en cadena y configuraciones de Barbault representen hasta tres oposiciones distendidas cerradas —que sabemos que anuncian eventos importantes o mejorías en la vida de los involuvrados, aun cuando al principio no lo parezca —, si nos remitimos a los conceptos puros de la astrología, son las conjunciones las que verdaderamente hablan de finales e inicios de etapas.
Por eso, no le daría más peso a estas figuras 4, que el que han tenido las oposiciones distendidas cerradas que se han venido repitiendo desde finales del año 2025 hasta ahora, con diferentes planetas, y que seguirán ocurriendo a lo largo de este acontecido 2026.
¡Hay que pensar cósmicamente sí, pero actuar en consecuencia y no dormirnos en los laureles! Tenemos en estos años hasta 2031 la oportunidad de hacer que todo sea mejor. Depende de nosotros, porque los astros anuncian no obligan.
Susana Colucci
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