Horóscopo de un viernes que nos recuerda cuando lo humano se retira para dar paso a la Eternidad.


El Viernes Santo es un relato que desarma al mundo. Refleja actitudes incomprensibles de los seres humanos y un hecho impactante que marco la Historia para siempre y la dividió en antes y después de Él.

Todo comienza en la madrugada con juicios írritos y se concreta con Sol en lo alto y el palacio de Pilato lleno de gritos. Allí, el gobernador se lava las manos y entrega al Maestro a la tortura de los latigazos y a la muerte. Es el inicio de una marcha donde la majestad no se mide por coronas, sino por la entereza de quien camina hacia su sacrificio.

Bajo el peso del madero, aparecen Simón de Cirene, obligado a compartir una carga ajena, y la Verónica, que desafía el miedo para limpiar su rostro desfigurado. Estación tras estación, Jesús se desprende de todo: de sus vestiduras, de su aliento y de cualquier defensa, permitiendo que la fragilidad humana se encuentre con el Espíritu.

Poco después, una oscuridad lo cubre todo. Tres clavos fueron suficientes. Colgado en la cima, sus palabras no son de rencor, sino de perdón y consuelo. A las tres de la tarde, con el "Consumado es", la tierra tiembla con fuerza y las rocas se parten, como si la Creación entera se estremeciera ante el despojo absoluto. La tarea ha sido cumplida.

Pero el relato no termina en la Cruz. Antes de que Sol caiga y comience el Shabat, aparece la nobleza de José de Arimatea, quien reclama el cuerpo para bajarlo de la cruz y luego de habérselo entregado a su madre para que lo preparara rapidito, depositarlo en el silencio del sepulcro. Es el instante en que lo humano se retira para dejar que la Eternidad ocupe todo el espacio.

Nos dice el horóscopo de este viernes que nos mantengamos atentos de lo que sucede a nuestro alrededor, porque comenzamos un fin de semana el el cual siguen activos los anuncios de sucesos de esos que le cambian la vida a sus participantes (ya hemos visto esta semana unos cuantos), con alta probabilidad de ser para mejorar aún cuando no lo parezca. 

Y que seamos cuidadosos al momento de interpretar lo que suceda, de manera tal que podamos capturar a tiempo las posibles reacciones ante las emociones que ellos pueden activar en nosotros y gestionarlas adecuadamente. 

Que si a la hora de comer, no hemos logrado equilibrarlas, nos demos el tiempo suficiente para calmarnos y  sentarnos en paz  para disfrutar de la comida, agradecidos por poder hacerlo. 

Que evites la superficialidad y el dejarte llevar por el deseo de sentir placer sin medir las consecuencias y que si  tienes que superar alguna situación, no te apresures, la probabilidad que encuentres una solución es alta. 

Prefiere los colores que te ayudan a serenarte, la música que te acompaña y el incienso de citronela. 

Feliz maravilloso viernes. 

Namaste
Susana Colucci 

 

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