El 11 de marzo de 2011, Japón fue devastado por un terremoto de magnitud 9.0, un tsunami y la crisis nuclear de Fukushima. Pese a la magnitud del desastre, el mundo presenció una asombrosa capacidad de reconstrucción y resiliencia nacional. Ante el sismo ocurrido en Venezuela el 24 de julio, surge una pregunta ineludible: ¿es posible una recuperación similar para nuestro país?
Mi análisis astrológico,
basado en la experiencia previa del horóscopo del evento de 2011 en Japón
—donde pronostiqué una recuperación que muchos consideraron improbable—,
sugiere una respuesta afirmativa. Al estudiar la carta del suceso venezolano,
concluyo que el país saldrá adelante; de hecho, este evento marca el cierre de
una etapa para dar paso a un renacimiento, una verdadera "primavera".
Además. la revolución solar de Venezuela para este año enfatiza un periodo de
organización, trabajo, puesta en orden, definiciones y cambios significativos.
Para comprender el
momento actual, es necesario observar la historia a través de los ciclos
astrológicos. En 1989, al cumplirse un ciclo de Saturno-Neptuno, cayó el Muro
de Berlín, marcando el fin de la era iniciada por la Revolución Rusa.
Coincidentemente, ese año fue clave para la gestación del movimiento político
que, años después, tomaría el poder en Venezuela en 1999, moviendo el péndulo
de la historia occidental hacia la izquierda y expandiendo dicho modelo —bajo
diversos seudónimos— a otros países. En 1999, además, un grave deslave asoló La
Guaira.
Lo revelador es que, en
2026, se ha cerrado nuevamente el ciclo Saturno-Neptuno y ocurrieron dos
terremotos em simultáneo que, al igual que en 1999, han afectado gravemente a
La Guaira. Sumado a los eventos desde el 3 de enero, estos indicadores sugieren
que aquel péndulo político alcanzó su punto máximo. Siguiendo la Ley Universal
de correspondencia, el péndulo ha llegado a su límite y ahora debe comenzar su
desplazamiento natural hacia la derecha. Venezuela se encuentra ante una
oportunidad histórica de transformación y renovación.
Oro y miel.

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